Don Quijote
Don Quijote
Capítulos I y II
En el primer párrafo del primer capítulo de la vida del famoso Hidalgo, nos cuenta quien era y porque motivos decide armarse caballero
El menú o lo que comía habitualmente con los años ha cambiado poco. A mi entender, la olla con algo más de vaca que carnero, es nuestro socorrido guisado. Salpicón las más noches (carne picada aderezada con pimienta, sal, vinagre y cebolla) el actual y sonoro pastel de carne. Duelos y quebrantos (huevos con torreznos) también es parte de del único plato único. Lentejas, en mi mesa una vez a la semana, baratas y nutritivas. Palominos los domingos, nuestro pollo, que lo mismo sirve para una paella dominguera que para una rica fritura.
Y si hablamos de las prendas de vestir. Las calzas de día festivo de velludo, que servían de calzones cubriendo los muslos y las piernas, son, del mismo tejido que nuestro traje de mudar castellonero, de vellut o terciopelo.
También dice que tierra de sembrado, es el espacio en el que se puede sembrar una fanega de trigo que según el marco de Castilla equivale a una medida de capacidad 55 litros y medio, En nuestra lengua vernácula, decimos faneca para nosotros, lo es de 33,50 litros.
El Hidalgo, al sentir la necesidad para el aumento de su honra hacerse caballero andante, no solo necesitaba su armadura, que consiguió limpiando la que en su desván le esperaba, que fue de su bisabuelo, llena de moho y óxido, también lo era poseer la cabalgadura, esta también la tenía a su alcance.
De su rocín (caballo de faena, flaco y desgarbado), que menos que llamarlo Rocinante. Ni Bucéfalo de Alejandro, que significa cabeza de baca. Ni Babieca el del Cid, tiene nombre tan sonoro.
Rocinante, primero de todos los rocines, y así con su nombre Don Quijote de la Mancha empezó su andadura, dispuesto a la aventura y a deshacer entuertos.
14-11-2017
Capítulo III
Estaba don Quijo pesaroso, al no ser armado caballero, sus hazañas no tenían legitimidad alguna. No podía seguir con esta carencia, por lo que hincándose de rodillas ante el ventero o (castellano del castillo) le pidió que le armara caballero andante.
El ventero que tenia barruntos de su falta de juicio ya no tuvo ninguna duda y decidió seguirle la corriente con humor. Le dijo que andaba muy acertado y que tal presupuesto era natural.
Como siempre y en todo luga, r por muy excepcional que sea el asunto, el monetario lo es más, esto no ha cambiado con los años ni con las épocas. El ventero, hombre práctico ya veía que no cobraría ni le exigua cena ni alojamiento, así que lo mejor era disfrutar él y sus huéspedes labriegos de aquel acontecimiento tan singular. Diciéndole, que un caballero por muy noble que sea no puede andar por el mundo sin las mínimas condiciones, dinero, camisa limpia y algún ungüento para las posibles heridas, por si las condiciones caballerescas lo necesita, pues no siempre los caballeros andantes están libres de alguna desgracia en su recorrer por campos y desiertos. Don Quijote acepto el consejo del castellano aunque lo más urgente es que le diga el lugar donde velar las armas ante la ausencia de capilla.
El lugar, el corral, y encima de la pila donde se abrevan las cabalgaduras, en la pica al lado del pozo fue donde puso las armas para velarlas toda la noche, el sitio no era el más acertado, pues aunque los huéspedes estaban al corriente de todo era necesario abrevar a su recua y al quitar la armadura ’para dar de beber a las bestias empezó don Quijote a dar mandobles a quien se acercara con lo que tuvo las de perder.
Molido par las pedradas y golpes, recibe del ventero que participa junto con las dos mujeres de la venta no sin guasa, la orden de caballero. Las dos damas, como merecía su condición de caballero andante, le ayudaron, una a ceñirse la espada y la otra le calzo las espuelas, don Quijote añadió el don a doña Tolosa y a doña Molinera ofreciéndoles sus servicios de caballero
Capítulo IV
Salió don Quijote de la venta al amanecer dispuesto a volver a su casa, con tanto gozo él, como Rocinante, que más que andar trotaba. Tenía razón el castellano, necesita además de dinero y la ropa necesaria de su condición, también un escudero.
Pronto escucho que del bosque salían voces, apenas las oyó supo que su lugar está allí. Vio a un jovenzuelo atado a una encina y recibiendo golpes con la correa de su amo muy enfadado por su descuido. Don Quijote intervino en el asunto creyendo que por su mediación terminaba el castigo del joven, pues su dueño así se lo hizo creer, aunque apenas se alejo el caballero andante volvió a rematar su faena.
Estaba muy feliz don Quijote por tal hazaña, y recordó a su dama Dulcinea del Toboso, por la suerte que ella tiene de tener rendido a tan nombrado caballero don Quijote de la Mancha. Por ese motivo cuando se encuentra un grupo de mercaderes que él creía caballeros, se puso enfrente de ellos exigiendo que confiesen que no hay doncella más hermosa que su Emperatriz (cada vez tenía más alto linaje) que la sin par Dulcinea del Toboso. Otra vez termino molido a palos incluso con los pedazos de su lanza, que habían roto a sus espaldas. Y aunque se sentía dichoso, pues era cosa sabida que esto ocurría a los caballeros andantes, quedo tendido en el suelo sin poder levantarse él y Rocinante.
Barruntos. Percepción, Que barruntes ¿esta es nuestra exclamación de sorpresa o sospecha.
Presupuesto. Nada que ver con el presupuesto del Quijote que indica intención o propósito. Nuestro presupuesto es necesario para calcular por anticipado el coste de una obra o compra.
Recua. Igual decimos de un conjunto de animales de carga que actualmente vemos todos los años cuando llega la fiesta de San Antonio, y arrastran carrascas enteras por las calles para la hoguera, en muchos pueblos del interior de la provincia. Antiguamente también servían para transportar mercancías.
21-11-2017
Capítulos V y VI
Sin poder casi moverse el ni Rocinante don Quijote recuerda los romances del Marqués de Mantua, esto le consuela y los recita creyéndose el mismo este personaje, hasta que le encuentra un vecino que al reconocerle lo levanta como puede y montándolo es su asno lo lleva a su casa, donde todos están angustiados por su ausencia.
El cura y el barbero creen que hay de eliminar estos libros de caballería que tanto mal han hecha al Hidalgo
De buena gana el ama les dio las llaves del aposento donde estaban guardados los libros, mas de cien entre grandes y pequeños además de una escudilla con agua vendita no fuera que algún diablo de los que estaban entre las paginas pudieran quedarse en el aposento y también les dijo que no quedara ninguno, pues todos eran culpables de la locura de su señor, lo mismo pensaba la sobrina, lo mejor hacer una buena hoguera con ellos.
El primer libro que le dio el barbero al cura fue Amadís de Gaula, el mas famoso libro de caballería y el primero que se imprimió en Zaragoza 1508 el cura quería empezar con el la hoguera pero el barbero dijo que por ser el primero se debía guarda.
Varios libros más se encontraron del mismo tema que no tuvieron la misma suerte.
Al Espejo de Caballeria el cura le conoce y aunque cree que en los protagonistas hay mas ladrones que Caco, le perdona ya que vino de muy lejos de Italia.
Palmerín de Inglaterra libro de amor de Francisco Moraes les parecía bueno.
No tuvo la suerte de salvarse de lo hogera el libro de nombre parecido El Palmerin de Oliva.
Los siguientes todos merecen guardarse por algún motivo:
Tirant lo Blanc. de Joanot Martorell editado Valencia 1490 según el cura, merece leerse y recordar sus aventuras, pues los caballeros de dicha novela viven y mueren como personas reales.
La Diana de Montemayor. Editada 1559
Los diez libros de Fortuna de Amor. De Antonio de Lofrasso poeta sardo (Cerdeña)
El Pastor de Filida. Autor Luis Galvez de Montalvo novela pastoril publicada en 1582.
El Cancionero de Luis Maldonado editado en 1586 en Madrid
La Galatea. De Cervantes. Editada en Alcala de Henares 1585 con el titulo 1ª parte.
La Auraca. de Alonso de Ercilla. Editada en 1559 sobre la conquista en Chile por los españoles en tiempos de Felipe II
La Austriada de Juan Rufo. Poema épico Madrid 1582
Monserrate de Cristoval Viyres Poema narrativo sobre la leyenda del monje Garin y la fundación del Monasterio de Monserrat publicado en Madrid 1587.
Las lagrimas de Angelica de Luis Barahona de Soto poema caballeresco publicado en 1586.cuyo autor tradujo también varias fabulas de Ovidio
Todos estos libros cantan proezas de españoles, de su valentía y moral, estos y un grupo de pequeños libros de poemas que no podían hacer mal, por este motivo se deben guardar.
28-11-2017