Escrits inèditsFrancisca Julián Querol

Obres · Família Padilla Agut

Abuela María

Llengua: castellà (deduïda del text)3.199 caràcters

Abuela María

Siempre arriba y abajo

Siempre arriba y abajo, y no solo por las pedregosas, empinadas y retorcidas calles, también en mi casa, ¿cómo puede mi esposa resistir así todo el día? Abajo el zaguán, las cuadras y los animales domésticos. En el primer piso la gran cocina que lo mismo sirve para cocinar, convivir y descansa cuando hace frio arropados por el fuego del hogar (pero la leña esta abajo, ay que subirla) y también los dormitorios. En lo alto, el desván, allí están los cuartos donde se guarda el grano y los alimentos no perecederos.

No podemos renunciar a nuestros orígenes pero con el espacio limitado por la arquitectura medieval del pueblo, es difícil avanzar en el desarrollo que traen los nuevos tiempos, estamos a la puerta del siglo XX.

Quien me iba a decir a mí, Manuel Agut, que ya en mi madurez tendría el cargo de alcalde del pueblo. Este es el momento adecuado. No importa ceder parte de terreno propio para iniciar un ensanche en la parte baja de la ladera, edificar mi nueva vivienda y animar a los vecinos que hagan lo mismo, necesitamos espacio para trabajar en nuestros oficios, también tener más fácil acceso a las comunicaciones. Es difícil realizar cambios, pero a veces necesarios, yo voy a intentarlo.

Hoy nuestro coche familiar va completo, tras mucho insistir mi madre nos acompaña, pasaremos el día visitando alguno de los bonitos pueblos del interior.

La tierra bulle de vida, los almendros floridos extienden una alfombra bordeando la carretera por donde pasamos. Hemos llegado a nuestro destino!!! Es un hermoso pueblo amurallado con restos de un castillo en lo alto que nos habla de su historia. Desde la planicie, edificios más recientes trepan suavemente hasta llegar cerca de las murallas que protegen las casonas y edificios con escudos de órdenes militares casi olvidados, y a las casas más humildes, todas de piedra con heridas por el paso del tiempo y que conservan intacta su sobria dignidad.

Mi madre no ha subido con nosotros, se ha quedado en una plaza cuya calle recta llega hasta la jambra de la muralla, allí, acompañada de su perrito Listo nos espera. A nuestra vuelta, la hemos vista conversar con un vecino haciendo gestos señalando una antigua placa de piedra labrada que esta en la esquina de una casa mirando hacia la muralla, su cara tiene una expresión desconocida para nosotros.

Con voz casi inaudible, abrazada a su perrito como si le diera fuerza nos ha dicho: Mi padre era de una familia acomodada de este pueblo, al quedar yo huérfana de madre el rehízo su vida y formo una nueva familia, yo era muy pequeña, mis recuerdos son confusos y dolorosos, crecí y me criaron mis abuelos maternos y después mis tíos nunca se menciono mi otro familia, como si no hubiera existido ya de mayor ni me buscaron ni les busqué, cerré este capítulo de mi vida hasta hoy. El señor con el que conversaba me ha dicho: esta antigua placa está dedicada a quien promovió y ensanchó la parte bajo del pueblo y dice así: Al Señor Don Manuel Agut benefactor de este pueblo.

Nací en 1918 y ahora, yo, María Gracia Agut Monfort a mis 67 años he encontrado mis raíces. El nombre que pone en la placa era mi abuelo. Paquita.