Castellón
Castellón
El geógrafo e historiador griego Estrabón, hallo indicios íberos, griegos y romanos de su origen, como Castalio, Castalia o Sepilano.
Situado en la ladera de un monte coronado por un castillo, fue alcazaba de defensa de las alquerías musulmanas diseminadas por toda la Plana, Fadrell, Taxida, Almalafa…etc son toponimia musulmana.
Fue en 1233 cuando las tropas de Jaime I, conquistan el territorio castellonense y se reparten su señorío. Los musulmanes que convivían pacíficamente con los cristianos, se sublevaron en 1247, refugiándose en la Sierra Espadán.
Jaime I, entrega el castillo a su lugarteniente Ximén Pérez de Arenós. El día 8 de septiembre de 1251 mediante la Carta Puebla otorgada en Lérida, le autoriza a trasladar la villa a cualquier lugar apropiado dentro de su término, estableciéndose el principal núcleo de población en la alquería de Beránabe. Tradicionalmente, se sitúa la fecha el tercer domingo de Cuaresma de 1252, celebrándose desde entonces la tradicional romería, que sería el origen de las actuales fiestas de la Madalena.
Castellón, durante la Guerra de Sucesión, dio su apoyo al Archiduque de Austria. El duque de Berwich entra victorioso en Castellón en 1707, derriba las murallas y este mismo año se publica el Decreto de Nueva Planta, que abole los fueros del Reino de Valencia, el 26 de Enero siguiente, se establece el nuevo Ayuntamiento conforme a las leyes castellanas.
Durante la Guerra de la Independencia, fue sitiada por el mariscal Such.
En el Trienio Liberal de 1822, pasa a ser capital de la provincia con el mismo nombre.
La ciudad, es partidaria de los liberales durante la Primera Guerra Carlista, siendo asediada por el Ejército del General Cabrera.
Castellón, ya en su nuevo rango, disfruta del Camino Real de Valencia a Barcelona y se construye en nuevo Camino del Mar. Llega el ferrocarril de Valencia en 1862 y el de Barcelona en 1888. Como capital de provincia y fin de las Guerras Carlitas aumenta su auge constructivo. Pero el verdadero auge económico fue, a principio de siglo XX cuando se empiezan a cultivar naranjos en Villareal y se extiende por toda la comarca.
Durante la Guerra civil de 1936, la ciudad, paso al bando republicano, hasta el 1938 en que entraron las tropas del General Franco.
Con las heladas de las naranjas, de principios de los años cincuenta y aprovechando los mercados abiertos por todo el mundo, los emprendedores de la Plana ponen en marcha la industria cerámica, viendo, la tradición ceramista y la calidad de las arcillas de Onda, Alcora y Ribesalbes, entre otros lugares.
Siendo actualmente junto con los cítricos, el motor económico de esta tierra.
Paquita, 31-1-2014